Georg Kerschensteiner
Biografia
Georg Michael Kerschensteiner (Múnich, 29 de julio de 1854 – ibíd., 15 de enero de 1932) fue un pedagogo alemán. Su obra tuvo una importante influencia durante la primera mitad del siglo XX, orientando sus inquietudes pedagógicas a la formación profesional.
Corriente de aprendizaje a la que pertenece.Kerschensteiner, propone una educación espiritual y con sentido. Entiende al individuo, como ser que organiza y elabora sus propios esquemas mentales de lo que considera bienes culturales y valores. De igual forma, muestra estos esquemas como algo que debe ser experimentado más que conocido.
Nombre de la teoría.Teoría de la escuela del trabajo.
Aspectos fundamentales de la teoría del autor.La realización principal de Kerschensteiner para los especialistas en educación es la fundación de la escuela de formación profesional y la consiguiente reorganización de la Volksschule escuela primaria y primeros grados de la escuela secundaria. La instrucción cívica y la enseñanza de trabajos manuales prácticos son principios metódicos complementarios, que se diferencian solamente en el grado de importancia que se les atribuye en ambos niveles. Esta concepción integra diversos criterios que reflejan el espíritu de la época, sobre todo la concentración en cuestiones psicológicas y sociológicas, y el interés por la ética del trabajo.Conceptos característicos.El trabajo manual, si se lleva a cabo adecuadamente, desarrolla una facultad para el pensamiento lógico que puede aplicarse a cualquier otra clase de actividad, y después profundizarse. Existe una inteligencia manual, que debe fomentarse en la escuela, ya que forma parte integrante del carácter de cada niño. Este es un aspecto importante del significado del ser humano, y no debe permitirse que decaiga y desaparezca.
La característica esencial del trabajo manual en el sentido pedagógico es su planificación y su ejecución independiente de conformidad con la naturaleza de la tarea, y la posibilidad de la autoevaluación. Kerschensteiner cree que sólo una cosa puede hacer que la escuela sea una escuela del trabajo en el sentido propio de la palabra, y es la “creciente adecuación de la actitud del alumno a la tarea que se le presenta, basada en la posibilidad de la autoevaluación”. En consecuencia, más importante que la materia de estudio –sea práctica o teórica– es el modo en que la ética del trabajo determina la actitud del alumno. Es el interés en hacer bien la tarea asignada, junto con la libertad de ejecutarla del modo que el alumno crea más oportuno.La idea de la escuela del trabajo se nos aparece como un principio metodológico, lo esencial no es la disciplina de estudio, sino el espíritu y la mentalidad del trabajo independiente y responsable, ya que “la adecuación a la tarea asignada es sinónimo de moralidad”. El fundamento último de esta actitud ética hacia el trabajo es la organización del trabajo individual independiente dentro de una comunidad trabajadora, en la que el maestro ayuda a los alumnos con sus consejos y su asistencia práctica, al igual que un artesano supervisa la labor de sus aprendices.
Todos los elementos de la concepción de Kerschensteiner están relacionados entre sí. En el centro se encuentra la educación, considerada como un proceso y como un fin en sí misma (aunque no un fin último, sino una conclusión temporal de una determinada fase de desarrollo).
En este sentido, la educación es a la vez una reactivación del potencial cultural inmanente en la materia de estudio y una función del cultivo paulatino de la personalidad del individuo. Y si bien este proceso no termina nunca, invariablemente adopta una estructura propia.
La educación es un proceso dinámico, que depende de procedimientos de enseñanza del trabajo que puedan provocar con la máxima eficacia la reactivación cultural antes indicada. La actividad autosuficiente como forma individual de este “principio de la adquisición” es el modo más eficaz de asegurar que la “energía educativa potencial” se transforme en “energía educativa cinética”. En suma, el potencial educativo pasa por un proceso de activación.
El marco social adecuado para la aplicación pedagógica de estas ideas es el grupo de trabajo, que es el más idóneo para imbuir y practicar las normas básicas de la vida comunal y las virtudes cívicas principales. Es esta combinación de una auténtica ética del trabajo y de una responsabilidad cívica, con la correspondiente influencia recíproca entre el individuo y la colectividad en interés de una mayor madurez moral, lo que justifica la aseveración de Kerschensteiner de que el objetivo último del proceso educativo es el establecimiento de un estado basado en la cultura y en el imperio de la ley.
Ligas y sitios de interés.http://pedagogiaactivista.blogspot.com/2016/08/georg-kerschensteiner.htmlhttps://www.ecured.cu/Georg_Kerschensteinerhttp://www.ibe.unesco.org/sites/default/files/kersches.pdfhttps://www.youtube.com/watch?v=Nap_jpLfLaI
Referencias.
El trabajo manual, si se lleva a cabo adecuadamente, desarrolla una facultad para el pensamiento lógico que puede aplicarse a cualquier otra clase de actividad, y después profundizarse. Existe una inteligencia manual, que debe fomentarse en la escuela, ya que forma parte integrante del carácter de cada niño. Este es un aspecto importante del significado del ser humano, y no debe permitirse que decaiga y desaparezca.
La característica esencial del trabajo manual en el sentido pedagógico es su planificación y su ejecución independiente de conformidad con la naturaleza de la tarea, y la posibilidad de la autoevaluación. Kerschensteiner cree que sólo una cosa puede hacer que la escuela sea una escuela del trabajo en el sentido propio de la palabra, y es la “creciente adecuación de la actitud del alumno a la tarea que se le presenta, basada en la posibilidad de la autoevaluación”. En consecuencia, más importante que la materia de estudio –sea práctica o teórica– es el modo en que la ética del trabajo determina la actitud del alumno. Es el interés en hacer bien la tarea asignada, junto con la libertad de ejecutarla del modo que el alumno crea más oportuno.
La idea de la escuela del trabajo se nos aparece como un principio metodológico, lo esencial no es la disciplina de estudio, sino el espíritu y la mentalidad del trabajo independiente y responsable, ya que “la adecuación a la tarea asignada es sinónimo de moralidad”. El fundamento último de esta actitud ética hacia el trabajo es la organización del trabajo individual independiente dentro de una comunidad trabajadora, en la que el maestro ayuda a los alumnos con sus consejos y su asistencia práctica, al igual que un artesano supervisa la labor de sus aprendices.
Todos los elementos de la concepción de Kerschensteiner están relacionados entre sí. En el centro se encuentra la educación, considerada como un proceso y como un fin en sí misma (aunque no un fin último, sino una conclusión temporal de una determinada fase de desarrollo).
En este sentido, la educación es a la vez una reactivación del potencial cultural inmanente en la materia de estudio y una función del cultivo paulatino de la personalidad del individuo. Y si bien este proceso no termina nunca, invariablemente adopta una estructura propia.
La educación es un proceso dinámico, que depende de procedimientos de enseñanza del trabajo que puedan provocar con la máxima eficacia la reactivación cultural antes indicada. La actividad autosuficiente como forma individual de este “principio de la adquisición” es el modo más eficaz de asegurar que la “energía educativa potencial” se transforme en “energía educativa cinética”. En suma, el potencial educativo pasa por un proceso de activación.
El marco social adecuado para la aplicación pedagógica de estas ideas es el grupo de trabajo, que es el más idóneo para imbuir y practicar las normas básicas de la vida comunal y las virtudes cívicas principales. Es esta combinación de una auténtica ética del trabajo y de una responsabilidad cívica, con la correspondiente influencia recíproca entre el individuo y la colectividad en interés de una mayor madurez moral, lo que justifica la aseveración de Kerschensteiner de que el objetivo último del proceso educativo es el establecimiento de un estado basado en la cultura y en el imperio de la ley.
Barreiro, H. (1985). Presencia de la política educativa europea en la obra primera de Lorenzo Luzuriaga (1913-1921). Historia de la Educación: Revista interuniversitaria, 4, 183-192.
Barreiro, H. (2001). Introducción. In Luzuriaga, L., La Escuela Única (pp. 13-36). Madrid: Biblioteca Nueva.
Chagas de Carvalho, M.M. (2015). Circulación y apropiación local de modelos culturales: los registros de viaje de un educador brasileño. In Aguirre Lora, M. E. (Coord.), Narrar historias de la educación. Crisol y alquimia de un oficio (pp. 183-218). México: Bonilla Artigas Editores.
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